Es probable que en Pompeya, del mismo modo que ocurría en Roma, las putonos meretrices que trabajaban en estos sitios estaban obligadas a registrarse legalmente, pagar impuestos y seguir ciertas normas que las diferenciaba de las otras mujeres.
En primer lugar hemos de hablar de un escenario básico relacionado con la prostitución romana: el lupanar.Se veían afectados tanto adultos como niños, hombres y mujeres.Las esclavas prostitutas probablemente entregaban todo o casi todo el dinero al amo, que veía en sus esclavas una fuente de ingresos y las enviaban a los burdeles o a las calles para que al final del día regresaran con dinero.Unos dos o tres ases diarios bastaban para apañarse durante buena parte de la época del Imperio romano.Tan poco interés despertaba el comercio de las prostitutas que nunca se intentó crear zonas de prostitución, o barrios chinos.Se trataba de los mimos, un tipo de representación muy popular.Era una vida dura.El lupanar que ha sobrevivido en esta vieja ciudad romana al sur de Italia parece ser sólo el testimonio de usos y costumbres sexuales que caracterizaron a todo el imperio romano.Augusto, no podían casarse con ciudadanos romanos nacidos libres.«Revista Cubana de Medicina General Integral». .Los magistrados responsables del orden público local los ediles de Roma, por ejemplo vigilaban parcialmente sus actividades.
El Derecho romano, por su parte, defendía a las meretrices y no las castigaba, ahora bien, eran etiquetadas como probrosae, es decir, personas que no disponían de derecho para poder casarse con ciudadanos romanos nacidos libres.
La ley no prohíbe el comercio de sexo, pero la solicitación, el proxenetismo u operar un prostíbulo es ilegal.
La prostitución estaba muy extendida.
En cuanto a las consideraciones sanitarias, los círculos oficiales no se preocupaban en absoluto.
Es poco probable que las prostitutas tuvieran que inscribirse en registros oficiales; como a la élite no le importaba un ápice su control, no había motivos para molestarse en registrarlas.
Normalmente en esta planta inferior se distribuían cinco habitaciones también llamadas fornices, te has preguntado alguna vez de donde proviene la palabra prostituta?Los precios de las prostitutas por un mismo acto sexual, o por solicitudes específicas, podían variar ampliamente.Editorial: Unidad Editorial Sociedad de Revistas.Algunos datos comparativos premodernos sugieren que entre el 10 y el 20 de las mujeres elegibles se prostituían al menos de forma intermitente.Es muy importante tener esto claro cuando se piensa en las prostitutas, trátese de esclavas o de mujeres libres.En este apartado, la vida en la Antigüedad era más segura que en tiempos modernos.Knapp, donde se nos descubre este oficio tan clásico que forma parte de nuestra historia, y que, por qué no, merece la pena también conocer.Había burdeles repartidos sin orden por ciudades y pueblos.Hipócrates fue el primero en estudiarla 1 2 y Galeno le dio el nombre.Estas mujeres no tenían ninguna otra habilidad ni productos que pudieran reportarles tanto dinero, como sin duda no lo hacía el trabajo de costurera o de nodriza, las otras principales ocupaciones remuneradas de las mujeres.Una práctica que estas mujeres realizaban tanto en los lupanares como en los diferentes escenarios donde ofrecieran sus servicios, de ahí que existieran diferentes tipos de prostitutas (y prostitutos, no podemos pasarlos por alto) que pasamos seguidamente a describirte: Delicatae, en esta primera categoría entraban.


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