Una religiosidad superficial, vacía de su auténtico contenido, parece extenderse por todo el contexto cristiano, a la vez que crecen brotes de reacción fundamentalista, de intransigencia dogmática y de condenación a toda muestra de cultura.
El problema es que, al hacerse de este mundo, el cristianismo termina por perder, piensa Vahanian, el cielo y el mundo, a la vez.
A pesar de todo, Vahanian descubre tras estos síntomas una profunda inquietud y búsqueda de Dios.La fe religiosa se identifica con el progreso cultural y la importancia de la ciencia en numero telefono de mujeres maltratadas la sociedad, mientras que el reino de los cielos se identifica con el de la tierra y la autoridad eclesial pierde su fuerza.En el fondo, el cristianismo acepta la autonomía del mundo y reconoce en su compromiso con el mundo el compromiso con Dios.Madurando en su propia experiencia de fe (luterana acepta que la Iglesia debe cambiar en medio de un mundo que se transforma sin parar.Su teología está marcada por la preocupación de lo concreto, donde se encuentran el acontecimiento histórico y la institución, la metafísica y la acción.También la doctrina necesita convertirse en fuente de renovación personal, en compromiso existencial.Para este pensador, ya desde finales del siglo XIX, la fidelidad al Evangelio se vacía de los motivos auténticamente religiosos para quedarse con cuestiones de índole social, y la concepción del Reino de Dios se mundaniza también.Para más información, consulta nuestra política de cookies.Nuestra cultura es tan insuficientemente cristiana como para ser reconocida como tal y, sin embargo, es al mismo tiempo demasiado cristiana como para ser rechazada absolutamente por el mismo cristianismo.Solo que este proceso de secularización ha ido por mal camino y ha desembocado en esta situación de ruptura y oposición.En este contexto, Bohoeffer rechaza el recurso a la antigua apologética en defensa de la religión, pero sin abandonar su pretensión pastoral de hablar de Dios al hombre secularizado de la sociedad.
Pero no es negando este proceso de secularización como se puede recuperar la importancia del Evangelio.
Hemos pasado de un monoteísmo radical a un inmanentismo radical.
Replegada sobre sí misma, la Iglesia corre el peligro de perder al hombre y al mundo en el que este hombre vive.En su teología se respira un compromiso hasta el final, que había aprendido en su propio hogar familiar.Zonas para mujeres en Panamá, grupos de mujeres en Panamá, unPez.Si el evangelio tiene algo que aportar al hombre de hoy no puede ser desde los límites pietistas de la religión, sino iluminando sus decisiones profanas para ser asumidas con responsabilidad.Una prostitution londres tarif religión de la necesidad subjetiva es sustituida por una fe que, obligatoriamente, se transforma en el compromiso de la acción.Es necesario, escribe, un cristianismo sin religión, una fe que se manifieste en la vida corriente, no como refugio evasivo para una búsqueda de salvación, sino como empeño en el que se encuentra el hombre del mundo con Dios.Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso.


[L_RANDNUM-10-999]