Arcadio Mas Castelar tiene 85 años.
Obró alguien de mala fe?, son algunas preguntas que Arcadio se formula.
A los 20, emigró, primero a Andorra, y luego a Francia, a Toulouse.
Una niñez terrible, la niñez de Arcadio no fue niñez.El vuelva usted mañana del siglo XXI.Tras doce años de sinsabores, ese documento le ha devuelto la ilusión de un niño.Pasó su adolescencia chicas brasileñas teniendo sexo trabajando como pastor en las montañas, y aunque ya no recibía palizas, cada vez que bajaba al pueblo, los chavales se metían con él por ser un expósito, un niño abandonado por su madre.LoQUo ha sido una mujeres de brasil ricas gran aventura!La mujer murió al poco tiempo y el hombre se volvió a casar.Sin embargo, podrás seguir comprando y vendiendo artículos de segunda mano en eBay.Ricardo está convencido de que Arcadio no fue entregado en adopción voluntariamente.Arcadio fue siempre un inconformista.
Su empecinamiento en cambiar la vida errante de pastor por otra más fructífera pronto dio sus frutos.
También ha sabido que Rosa tuvo otros seis hijos y que nunca se casó.
Se casó y tuvo cinco hijos (dos chicos y tres chicas) que le han dado tres nietos.
Yo he llorado mucho por no tener una madre.
A los 18 años aprendió el oficio de albañil y cuando en invierno era complicado trabajar, acudía al colegio, donde un maestro, previo pago de cien pesetas mensuales, le enseñaba las letras y los números.
Yo dormía en un corral de burros, me sentía despreciado, era tratado peor que los animales, el que era mi padre me puso una noche un cuchillo al cuello cagándose en la madre que me parió.
Yo era muy bueno con las manos si hubiera podido estudiar creo que habría podido llegar a ser un buen arquitecto, se sincera.Este fiscal demostró una enorme humanidad.Quería saber leer y sumar qué menos!Cuando se echó el papel a la cara, a Arcadio se le derramaron unos lagrimones como puños, como si sus ancianos ojos llevaran toda la vida esperando ese baño salado que le ha regalado un halo de esperanza.Sus nuevos padres lo maltrataron.Y ahora solo espera escribir el último capítulo depositando unas rosas, hoy aún huérfanas, en la tumba de otra Rosa.Arcadio lo cuenta como si lo estuviera viviendo, como si no hubieran pasado ochenta años de aquella tortura infantil.Se dio cuenta de que, a sus 85 años, Arcadio no podía esperar meses de papeleo para poder tener acceso al documento, cuenta Ricardo López Martín, tesorero de la Asociación Sos Niños Robados de Gerona y la persona que más ha ayudado a Arcadio.


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